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lunes, 28 de mayo de 2012

VIVENCIAS EN EL CAMINO DEL SURESTE DE LA ASOCIACIÓN MONTE URBA DE LA BAÑEZA (LEÓN)

   La Asociación de Amigos del Camino de Santiago "Monte Urba" de La Bañeza (León), que el pasado año estuvo realizando el Camino del Sureste y fue acogida en nuestra localidad por nuestra asociación, ha realizado una Revista en la cual enumera las diversas actividades realizadas durante esta asociación en el año 2.011. De este Anuario, hemos rescatado sus vivencias en su peregrinar y su paso por nuestras tierras, las cuales les mostramos a continuación:

                

                               CAMINO DEL SURESTE. 


Asociación Monte Urba ( La Bañeza, León) en la Ermita de San Antón de Caudete (15 julio, 2011)

   Allá por el 1.988, Monte Urba con 54 valientes, comenzaba su andadura rumbo a la Tumba del Apóstol  desde La Bañeza. Después irían sucediendo, año tras año, otros caminos: Vía de la Plata, Astur Leonés, Sanabrés, Portugués, del Norte..., este año uno nuevo comenzaba en las crónicas Monteurbistas, como proyecto para cuatro años, el Camino del Sureste, atravesando tierras de Alicante, Murcia, Albacete, Cuenca, Toledo, Ávila, Valladolid, Zamora, con una distancia de algo más de 1.200 kilómetros.
   Siempre que se habla del Camino de Santiago, da la impresión de que nos referimos al Camino Francés. Sin embargo, ya desde la antigüedad, existieron otras sendas, que recorrieron cientos de peregrinos en busca de la Sepultura del Apóstol. Es ilógico pensar que aquellos que partieron de las tierras de la provincia de Alicante, Albacete, Toledo, Madrid o desde cualquier punto de la Península, marchasen a Roncesvalles o cualquier otro lugar del Camino Francés para iniciar su peregrinaje, al contrario, iniciaban el camino desde la puerta de su casa. Desde hace unos años se pretende reabrir estos caminos, que perdieron su nombre original, para convertirse en simples vías de comunicación entre los pueblos.
   Se tienen noticias de que ya en el siglo XIII, arribaban barcos en Valencia y Alicante con peregrinos camino de Santiago. En el 1546 se edita la primera obra escrita sobre los caminos e itinerarios en la España del Renacimiento, allí ya está perfectamente trazado todo el recorrido de esta ruta jacobea. SE trata de la primera publicación en Europa y en lengua moderna, es obra de Pedro Juan Villuga, y está editada en Medina del Campo, con el título completo: "Repertorio de todos los caminos de España hasta agora nunca visto en el qual allarán cualquier viaje que quieran andar muy provechoso para todos los caminantes". El resto de guías realizadas en la actualidad por José Aliaga, Santiago Segura o la aparecida el pasado mes de febrero obra de Paco Serra, Manolo Aliaga y Pedro Serrano se han fundamentado en ésta con las variaciones propias del tiempo transcurrido.
   Este camino se está revalorizando últimamente con las aportaciones de las Asociaciones Jacobeas por la que transcurre, marcándolo con flechas amarillas, creando pequeños albergues, ayudando a los peregrinos...
   El Camino del Sureste, comienza en Alicante, en la iglesia de Santa María, -testificado en el S. XIII-, antigua mezquita reconvertida en iglesia cristiana durante el reinado de Alfonso X El Sabio; el 10 de diciembre de 1.999 la Asociación Alicantina de Amigos del Camino colocó en el arco de su escalinata, en mármol blanco, una vieira gigante, de un metro de diámetro, indicandco el kilómetro "0" de esta ruta jacobea.
   Monte Urba comenzó su andadura en esta Iglesia-Basílica de Santa María, el día 13 de julio, después de  visitar durante dos días la ciudad de Alicante, donde contamos con la ayuda generosa de su Obispo Don Rafael Palmero, nacido en Morales del Rey y condiscípulo en Astorga de nuestro presidente Arturo Cabo.
   En torno a los 300 km., recorrido anual de la asociación, durante 10 etapas, conocimos las tierras alicantinas hasta Novelda, acompañados por Vicente Segura, atravesando la Sierra de Fontcalen por el Camino dedicado a Miguel Hernández, trepamos por un secarral, asustados por las idas y venidas de infinidad de conejos, hasta la Cruz de Orito u Cueva de San Pascual Bailón, lugar de la aparición del Santísimo Sacramento a este Santo, Patrón de los Congresos y obras Eucarísticas. La Virgen de Orito, mide 42 mm. cuenta la tradición que el ermitaño, Fray Jorge Martínez, 1.552, la encontró entre los corporales antes de celebrar la Misa. Novelda se apareció a nuestra vista como un auténtico milagro después de recorrer treinta y muchos kilómetros entre un calor insoportable, jaros, matorrales y algunos regadíos, gota a gota, de las aguas depuradas de Alicante.
   Desde Novelda a Villena pasamos las de Caín al no encontrar las flechas amarillas, en determinados tramos, sobre todo en Elda y Petrel, la paulatina ascensión hasta llegar a la meseta con 517 metros de altitud, el puerto de la Serreta y su bajada en senda tortuosa de cantos rodados, ramajes secos y no poder vadear el río por el agua y la maleza de cañas. Sax, pueblo grande, bien estructurado y con un grandioso castillo defensivo en tiempos de conquista y reconquista fue un alivio por su llanura, que se hizo interminable hasta la antigua Colonia de Santa Eulalia. Visitamos en Villena su Iglesia Parroquial de Santiago obra del S. XIV-XVI, con diversos estilos; la de Santa María, gótica con portada barroca; el Castillo de la Atalaya de origen árabe; tuvimos una desilusión al no poder visitar, estaba cerrado, el Museo Navarro Sante Fe, autor de la Amargura Bañezana y algunas cosas más. Dormimos a pata suelta en el Albergue del Santuario de las Virtudes.
   El trayecto de Villena a Caudete, fue una gozada, un paseo por tierras de regadío con producciones inmensas de productos de huerta, plantaciones de olivos, naranjos y varcillos para plantar; algo insólito fue contemplar el arrancar zanahorias con métodos modernos...En Caudete nos esperaban unos amigos de la Asociación de Amigos de los Caminos de Santiago del Sureste. Caudete, que nos trataron como auténticos reyes. Nuestro agradecimiento sincero.
La etapa de Montealegre del Castillo se realizó atravesando el tramo del Camino de Aníbal que conecta Caudete con Montealegre. Y la etapa de Pétrola fue llana, con ligeras subidas, buen camino de concentración, flechas amarillas por doquier y plantaciones de viñedos regados con goteo. El sol, como fuego en pleno apogeo, el agua racionada y sin pueblos intermedios fue el contrapunto de la hermosura de su naturaleza verde y productiva.
   Lo de Albacete fue de locura, una tirada de kilómetros, un camino de tierra blanca con cortes, sin agua, sin apenas vegetación solo encinas y montoneras de alpacas apiladas en rastrojos...Un oasis fue la aparición de nuestro coche de apoyo después de veintitantos kilómetros con agua, vino, gaseosas sacadas de neveras repletas de hielo y algo más..., un auténtico milagro de estrategia del conductor Carlos; la sombra era la proyección del coche...Antonio, Consuelo y Mª del Señor fueron nuestros anfitriones providenciales en Albacete: nos acompañaron, nos buscaron un buen restaurante para comer el menú del día, y sobre todo, lucharon a brazo partido con el Ayuntamiento para conseguir un extraordinario polideportivo para descansar con un conserje fuera de serie por su amabilidad y cariño hacia los peregrinos.
   Desde Albacete a La Roda, 34 km. con un pueblín, hacia la mitad, fue un caminar entre tierras de cereales ya segadas y algún que otro almendro cargado hasta los topes. Nos divertimos viendo un canódromo con cuatro galgos persiguiendo una liebre ideal saltando a la voz del maestro al volante de un todo-terreno. La Gineta nos refrescó con unos cafés a las ocho de la mañana; su nombre procede de un impuesto que los ganados pagaban a unos "jinetes" que los protegían de los salteadores y ladrones. 17 km. nos separaban de La Roda por caminos de concentración, donde otros tiempos cruzaron legiones romanas y ganaderos con sus rebaños en busca de pastos. Atravesamos el canal del trasvase Tajo-Segura, ancho, profundo y lleno hasta los topes de agua rápida en busca de la fértil huerta murciana. ¡Parece mentira...! pero este gran canal atraviesa todas estas tierras albaceteñas y no deja ni una sola gota de agua. Rastrojeras y viñedos son nuestros acompañantes de camino hasta entrar en La Roda, guiados por Antonio en su motocicleta de pequeña cilindrada. Polideportivo, ducha, cambio de camiseta y a comer al mesón "Flor de la Mancha". La tarde fue un espectáculo recorriendo los monumentos y calles acompañados por Miguel, un perfecto conocedor y presidente de la Fundación Cervantina, donde se conserva, quizá, una de las colecciones de ediciones del Quijote más importante del mundo con volúmenes desde finales del S. XVII hasta nuestros días en todos los idiomas, con ilustraciones de grandes pintores, entre ellos Dalí. Lo triste del caso es que está olvidada por propios y extraños...¡Una pena!
   La iglesia del Salvador, una catedral del S. XVI donde se combina el gótico y lo renacentista. Casas blasonadas, como la Casa del Inquisidor, el Palacio de los Atienza, los Condes de Villareal, la esquina de los Alcañabate y otras muchas...Nuestras amigas Consuelo y Mª del Señor nos obsequiaron con dos cajas de "miguelitos", dulces típicos del pueblo.
   Las tres etapas siguientes a Minaya, el Provencio y Las Mesas fueron tres paseos de mañana con una veintena de kilómetros por unos parajes entre lo secano, el cereal, regado, y plantaciones extensísimas de ajos, cebollas, viñedos y plantaciones de almendros, olivos y pinos. Los polideportivos son conserjes serviciales y espíritu peregrino fueron nuestro aposento de dormida y descanso.
   Minaya es el pueblo del azafrán y el auténtico queso manchego. dispone de una hermosa iglesia dedicada a Santiago el Mayor del S. XV con una esbelta torre-fortaleza. nos acompañó la presidenta de la Asociación de la Roda, consuelo. 
   El Provencio, antigua "Venta de Pro" fue lugar de confluencia de varias veredas donde transitaban caravanas que unían Madrid con el Levante. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de estilo gótico árabe con una imponente torre desde donde se divisan todos los caminos a los pueblos del contorno.
   Las Mesas, con su gran pinada, como oasis en medio del desierto, nos recibió con los brazos inertes al aire del único molino de viento que hemos visto. Ducha en el polideportivo, paseo y a la una comida en Las Pasadas, para salir pitando a las tres camino de La Bañeza.
   Nuestra marcha de este año ha sido dura por el calor, el desconocimiento del terreno, los largos caminos sin fondo, la falta de agua y pueblos intermedios, pero llena de amabilidad y ayuda de sus gentes, unión y camaradería entre nosotros, expectación hacia las grandes llanuras surcadas de tomillo, romero e inmensas manchas verdes de regadía por goteo. ¡Ah! Y miles de conejos saltarines y juguetones que nos miraban con ojos austadizos y perdices que volaban en bandadas en busca de un nuevo refugio.
   Hasta el año 2012 que continuaremos desde Las Mesas hasta Ávila. Un abrazo.

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