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miércoles, 17 de julio de 2013

VIVENCIAS DEL CAMINO FRANCÉS

       


















  










       Hola amig@s!

      El pasado año dos vecinos de Caudete y soci@s de nuestra asociación: José Solera Vinader y Antonia Amorós Menor,  emprendían rumbo a su primer Camino de Santiago. En esta ocasión decidieron realizarlo en dos partes: una, el pasado año desde Roncesvalles a León y otra, esta pasada primavera desde León a Compostela. Por petición nuestra, nos han realizado un pequeño esbozo de sus sensaciones a lo largo del Camino, las cuales os mostramos a continuación y esperamos sean de vuestro agrado. 


     
      " Toda la noche sin dormir, ni los tapones que he traído me han servido para no oír ronquidos.
         Hemos venido bien preparados de equipaje ya que así nos han aconsejado, pues nos han dicho que no hay mochila tan ligera que no resulte pesada al cabo de unos pocos kilómetros ni tan completa que algo no se eche de menos en la primera parada.
         Tampoco podría responder a la pregunta ¿Por qué estamos aquí? ni ¿Por qué hemos venido? Pero lo cierto  es que estamos cargados con una mochila que pesa más de siete kilos, que parecen más de quince
  Atrás dejamos  Roncesvalles con un letrero que pone “A Santiago 750 km”… bueno una cosa tenemos clara, venimos sin complejos, si esto va bien continuamos y si no, ya pensaremos que hacer.
          Hemos llegado a Zubiri, con mucho sudor y esfuerzo, la bajada nos ha destrozado.
          Otra noche casi sin dormir. Vamos caminando a orillas del río Arga, un lugareño en Zabaldika nos desvía un poco del camino para que en una pequeña ermita toquemos la campana más vieja de Navarra, hemos sentido una emoción especial.
          De nuevo con mucho esfuerzo conseguimos llegar a Pamplona. Cuando, el otro día,  nos subió el autocar a Roncesvalles pensé que tardaríamos una semana en llegar a Pamplona… ¡sorpresa! Tan solo han sido dos jornadas.
          Estamos conociendo a mucha gente y siempre tenemos compañeros, en el camino, para  comer, para cenar, para hablar…
          Nos damos cuenta que ya estamos integrados en el camino, han desaparecido las dudas del principio, compartimos todo... esfuerzo… solidaridad... naturaleza… reflexión… No me hacen falta tapones para dormir, simplemente no me molestan los ronquidos, tampoco me hace falta una radio que traje para estar al día, no necesito oír las noticias, ni ver la televisión, simplemente estar en el camino.

          Parece increíble como afrontamos las largas distancias que recorremos y nos mantenemos firmes entre las dificultades que van surgiendo.
          Día a día hemos cruzado Navarra, Logroño, Burgos… Ahora se me acaban los días de permiso y tenemos que dejarlo en León. Sentimos un vacío muy grande por no poder seguir.
          Desde este mismo momento tenemos la mente puesta en el año que viene para retomar el camino en el mismo punto donde lo hemos dejado “Hospital de San Marcos”, junto al río Bernesga en León.
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          Ha pasado un año y nos encontramos de nuevo en León, donde lo dejamos el año pasado, sentimos una especial emoción en volvernos de nuevo en el camino… andar… reflexionar… compartir, vivir una aventura continua, una sucesión de descubrimientos y retos maravillosos.

          Echarse al camino es romper con la rutina diaria, ocupaciones, compromisos... Descubrirnos a nosotros mismos, dejar a un lado la máscara social que nos cubre y desnudarnos ante los mismos retos con las mismas dificultades y cargar con nuestra mochila.

          Con una emoción muy grande hemos llegado a Santiago.
          Lo más importante del camino no es llegar a la meta sino:


“CÓMO SE HACE EL CAMINO".





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