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martes, 18 de agosto de 2015

UNOS DÍAS EN EL CAMINO DE LA LANA: ALPERA - ALCALÁ DEL JUCAR

     

      Hola amigos. A continuación os dejamos la crónica de los compañeros de nuestra asociación Chimo y Paco, que tras haber proseguido su peregrinación en el Camino de la Lana  un par de días desde Alpera hasta Alcalá del Júcar, se han decidido a compartir sus vivencias con nosotros. Esperamos les guste...



ALPERA-ALATOZ  26.10 KMS
29-07-2015
      Suena el despertador a las 5.30 am en el albergue de peregrinos de Alpera. En él nos encontramos Chimo y yo (Paco) , miembros de la junta directiva de la Asociación de Amigos de los caminos de Santiago del Sureste-Caudete que nos disponemos a realizar dos etapas del Camino de la Lana. Hemos dormido en un edificio de dos plantas, conocido como la antigua casa del médico, muy bien conservado que el Ayuntamiento de Alpera utiliza para talleres y otras actividades aparte del alojamiento peregrino. En la planta baja hay un baño grande, una cocina muy bien equipada y una especie de aula. Arriba nos encontramos con dos habitaciones con capacidad para 10 personas y otro baño.  El día anterior llegamos  al Ayuntamiento y por dormir en el albergue pagamos 7€ y sellamos las correspondientes credenciales.
Una vez equipados y preparados y después de desayunar unos batidos de chocolate y algo de bollería nos disponemos a cruzar la puerta del albergue para empezar a caminar. Serán las 6 y algo y todavía es noche cerrada en Alpera.  El silencio se rompe con nuestras voces algo emocionadas por la sensación de haber empezado a caminar. Nos cruzamos con algunos hombres que se dirigen al campo bien temprano. Lo primero que hacemos es buscar las flechas. En Alpera hay azulejos como en otras poblaciones que conocemos bastante los peregrinos de la zona. Llegamos a la Iglesia Santa Marina y nos viene un olor a embutido del bueno de una carnicería cercana, “quien pudiera llevarse un chorizo para el camino” pensamos. En la salida del pueblo nos despistamos pero en seguida retomamos el camino. Amanece, dejamos Alpera y ante nosotros se abría el Camino de la Lana, estábamos radiantes.  Lo primero que encontramos son pequeñas huertas a los lados del camino, en esta época hay  tomateras, calabacines, pepinos,... en plena producción.  La temperatura es buena…de momento, nuestro destino el pueblo de Alatoz. Como peregrinos y Asociación, nos fijamos como es normal en que las flechas estuvieran bien conservadas y mantenidas. Por eso llevábamos un spray para remarcar si era necesario. Chimo y yo echamos en falta alguna flecha de “recordatorio o ánimo” que, aunque no fuera necesaria porque el camino estaba claro, venía muy bien verlas  en estos páramos tan solitarios de vez en cuando.
Nuestro camino prosigue por pistas de tierra entre campos de cebada y algunos campos de nogales. Pasados los 6 kms abandonamos las pistas y nos adentramos por una senda en la que nos cuesta un poco adivinar el camino. Remarcamos esa zona para que no hubiera mucha confusión y llegamos a la casa rural de La Laguna. Allí se nos apareció un simpático burro de color blanco. Se acercó a nosotros con prudencia hasta que al final se dejó acariciar, estuvo siguiéndonos unos cuantos metros pero al final desapareció. Seguimos nuestro caluroso camino que de vez en cuando refrescábamos con el agua congelada que llevábamos a las espaldas, la pena es que no nos duraría mucho. Alrededor de los 8 kms hay que coger un tramo de carretera  en el que tendremos que andar con cuidado unos 500 metros. Después se nos aparece a la izquierda una hilera de chopos que te llevan a la Casa Gil. Este sitio está bien  si se quiere descansar bajo buenas sombras y rellenar las cantimploras. Después de un pequeño descanso y algunas fotos seguimos caminando.  El paisaje sigue más o menos igual lo único que empiezan a aparecer  en las lomas molinos de viento que nos acompañarán en bastantes tramos del camino. Unos 3 kms más adelante  nos encontramos en Las Fuentes, otro lugar para retomar fuerzas con zona merendero y  una fuente con un agua bien fresca que nos servirá para rellenar las botellas y refrescarnos. Llegando nos metimos en la huerta de un hombre el cual nos dijo que estábamos pasando por una  propiedad privada, se ve que no le hizo mucha gracia a pesar de glorificarle las hermosas matas de patatas que cultivaba, por cierto, esta sería la primera persona que veríamos y con la que cruzaríamos algunas palabras, no está mal despúes de 11 kms. A 700 metros nos encontramos con la aldea de Las Fuentes, entablamos conversación con una mujer que estaba sentada en frente de su casa, y nos recomienda beber de la fuente que hay más abajo, decía que era mejor que la fuente anterior, y allá que fuimos. Después de probarla llegamos a la conclusión de que sabía igual, quizás es que con el calor toda  agua sabe igual… Este sería el último punto de agua que encontraríamos hasta los próximos 11 kms y con treinta y pico grados….
El calor se hacía soportable todavía, nuestro camino se vuelve más solitario, más áspero cuando nos vamos adentrando por estos lares, lo único que vemos son campos y campos de cultivos y parrales. A unos 4 kms más adelante nuestros estómagos empiezan a pedir guerra y buscamos una sombra para almorzar. Nos hacemos un par de bocatas de salchichón y tomate, unos zumos y después de unos 20 minutos retomamos la marcha. A partir de entonces cuando pasamos la subestación eléctrica  el calor pisó el acelerador y el sol cayó sobre nosotros con toda su rabia. El agua se nos puso caliente por no decir hirviendo, nos la tirábamos por el cuello y era peor. Llegó un momento que pensábamos que estábamos delirando por las tonterías que decíamos. Pero seguimos andando. Y es que el camino es así con sus momentos buenos y malos. Había que pasar por ese trance y lo sabíamos. El camino cambió de paisaje, nos metimos en una zona más boscosa y abrupta, atrás quedaron los cultivos y parrales. Las conversaciones entre Chimo y yo eran más cortas. Llegó un momento que Chimo iba unos metros por delante, a mí el calor y una molestia en el pie me lo estaban poniendo difícil.  Pero hubo un momento que algo se puso de nuestra parte y es que el camino empezó a ir cuesta abajo y así sería hasta llegar a Alatoz. Solo pensábamos en la fuente más cercana, 3 km, 2 km, 1km y por fin la Fuente Requena!! Con un hermoso caño que salía de entre la montaña. Paramos y el agua estaba bien fría y espectacular, como es posible que en medio de tanto calor pueda salir ese hilo de agua tan fría de la tierra. Esto nos ayudó a rematar nuestra etapa, solo nos faltaba 4 kms hasta Alatoz.  Según nuestros cálculos llegaríamos a las “doz “a Alatoz y así fue.
Llegamos al pueblo y las flechas te van indicando hasta la plaza donde hay un bar con unas mesas y allí dejamos las mochilas y cogimos asiento. Nos sirvieron dos tanques bien fríos de cerveza que nos supieron a gloria bendita. Estuvimos reposando las piernas y avisamos a familiares y amigos que ya habíamos llegado a  nuestro destino.
Cuando estábamos más relajados sale del bar una persona muy conocida en el Camino de la Lana y es Miguel Angel Requena. Es el hospitalero de Alatoz junto a Pedro Antonio que llegó media hora más tarde para recibirnos. Comimos con Miguel Angel dentro del bar y es cuando a mí me dio una pequeña pájara. Entre frio, calor, frío ,calor ,más cerveza, me entró un bajón de tensión que se me pasaría a los 10 minutos. Todo fue una falsa alarma y mejoré enseguida. Después de comer nos fuimos al albergue a descansar. Nos instalamos y después de una medio siesta nos fuimos a la piscina del pueblo a esperar a Miguel Angel que cenaría con nosotros. Antes de ir a la piscina dimos una vuelta por el pueblo, pasamos por el frontón y vimos lo que parece ser las nuevas instalaciones de un futuro albergue para peregrinos que quieren hacer en el pueblo. Ya en la piscina y con Miguel Ángel cenamos un forro de cerdo espectacular. Después volvimos a la plaza para encontrarnos con Pedro Antonio y tomarnos con el un refrigerio. La verdad que en este camino Chimo tuvo mala suerte en alguna ocasión , resulta que por la tarde no encontraba la credencial y ya la dábamos por perdida cuando nos acercamos al bar y un amable vecino la recogió del suelo y se la devolvieron intacta. También el pobre bordón de Chimo que se quedó en el Ayuntamiento de Alpera y nunca más volvimos a saber de él. O la máquina con la que duerme Chimo que tuvo que volver Pedro Antonio a las 12.00 de la noche a Alpera a por ella porque se le había olvidado traérsela  antes, y solo llevábamos un día caminando!! Ajajaja. El día terminó bien, fuimos al albergue para descansar para el día siguiente. Nos esperaba una etapa corta hasta Alcalá del Júcar.



ALATOZ-ALCALÁ DEL JUCAR  17.00 KMS
30-07-2015
      Quedamos con Miguel Angel para desayunar en la plaza a las 6.30 am. Allí estaba esperándonos con su buen humor. A mí particularmente me encanta desayunar café con leche bien temprano y si es en terraza mejor, y si es antes de caminar mejor aún, y si es con Chimo al lado, aun mucho mejor!  La etapa de hoy iba a ser corta y con temperaturas más bajas. Como no teníamos prisa en volver y aparte teníamos el coche en Alcalá pensamos en llevarnos en la mochila lo imprescindible para la etapa y volver con el coche a Alatoz a recoger el resto. Y así fue con la mochila ligera, con temperaturas suaves y sin molestias en los pies el camino fue una maravilla, así cualquiera!
Miguel Ángel nos acompañó hasta la salida del pueblo , nos despedimos de él y comenzamos nuestra segunda etapa. La salida de Alatoz es igual que la llegada, pistas de tierra y cuesta abajo. Sus paisajes son enormes campos de cebada, almendros y algunos parrales. Sobre los 3 kms aparece un caserón que tenemos que bordear a la derecha  y donde hay que coger un tramo de carretera. Ya en la carretera se nos aparece Pedro Antonio para traerle a Chimo un bastón. Fue todo un detalle por su parte, hablamos con él unos minutos y quedamos en vernos en Alcalá para comer. Más adelante abandonamos la carretera y seguimos una senda. Durante varios kilómetros seguiremos por sendas y pistas entre un paisaje lleno de pinos y monte bajo. Nuestros pasos eran rápidos y firmes, llevábamos una buena velocidad y la conversación con Chimo como en todo el camino es de lo más agradable. Pero una amenaza aparecía pisándonos los talones. Unos nubarrones negros comienzan a formarse a nuestras espaldas con algún que otro trueno. Yo pensaba que nos íbamos a empapar por que la lluvia era inminente. Apretamos más el paso y preparamos los chubasqueros por si acaso. Cuando dejamos el paisaje boscoso nos adentramos en una pista que nos llevaría directos a Casas del Cerro ,al final nos cayeron algunas gotas pero la tormenta se resistió y las nubes como vinieron desaparecieron. Entrando en  Casas del Cerro , buscamos una panadería para prepararnos el almuerzo después. Llegamos al mirador y después de hacernos unas fotos comenzamos a descender por la senda zigzagueante de 2 kms de longitud que nos llevaría más de media hora bajar hasta las profundidades de la hoz del Júcar. Hay que decir que al principio nos despistamos un poco y al final también así que echamos algunas flechas para evitar confusión. Ni que decir tiene que para un peregrino en bicicleta con alforjas este tramo es de dificultad máxima, mejor ir por la carretera.  Justo cuando dejas la senda y llegas a Alcalá te recibe una zona merendero y el cauce del río, impresionante. Fuimos en busca de una tienda para comprar cerveza bien fresquita y volvimos a la zona merendero para hacernos el almuerzo. Nuestro viaje a pie terminaría aquí. Era pronto todavía así que aprovecharíamos para visitar la zona y bañarnos en el Júcar. Bañarte en Alcalá del Júcar es todo un placer, hay una playa artificial habilitada para el baño, hay zonas para saltar al río y el ambiente es increíble, es un pueblo altamente recomendable para pasar dos o tres días, por la oferta turística que ofrece. Ya cuando estábamos bañándonos apareció Pedro Antonio , nos tomamos con él una cerveza en el bar de la playa y nos dirigimos al restaurante que se encontraba en lo alto del pueblo. Después de pasar una agradable comida con unas vistas espectaculares y hablando de temas del camino, llegó el momento de terminar nuestra aventura. Buscamos un bar para que nos sellaran las credenciales y ya en coche nos volvimos a Alatoz. Ya en el pueblo recogimos lo que nos quedaba en el albergue y nos despedimos de Pedro Antonio, al que tenemos que agradecer a él y a Miguel Ángel su hospitalidad y gran trato recibido.

     No sabremos cuando volveremos a emprender el camino, pero ya hay ganas de retomarlo!! Desde la Asociación de Amigos de los caminos de Santiago del Sureste-Caudete, Chimo y Paco os desean BUEN CAMINO!! 

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